HWM es más que un festival!

 

Este fue el festival más difícil y quizás por eso es la edición de la que más orgullosos nos sentimos. Cambio de locación 72 horas antes, reestructuración de toda la producción, escépticos hasta último momento pero finalmente conseguimos que HWM fuera candela viva! 

No se prometió una fiesta cualquiera, se dijo que sería la mejor de todas y así fue. A todos los contratiempos respondió un equipo de gente buena, capaz y con tremendo empuje. Gente que no solo trabaja, se divierte y es difícil que ese sentimiento no se transmita con fuerza. 

Esta fue otra vez la oportunidad para descubrir bandas nuevas, actualizarse, conocer otros ritmos que a su vez son otras raíces, nuevos pueblos y culturas. Volvió a ser el lugar en el que los amigos se reencuentran, los extraños se conocen, pero todo el mundo se ve con la misma energía, con ganas de “descargarle” a lo que están viviendo. 

El primer día fue épico. Primero, cuerdas con electrónica, por Accordo, uno de los grupos ganadores de Primera Base (PB). Luego, la rumba de Los Muñequitos de Matanzas. Después R.O.I. que hizo a muchos preguntarse cómo no habían escuchando antes esa banda. Y más tarde, comenzó una fiebre que no bajó hasta que fueron las dos de la madrugada. Uno detrás de otro vinieron: los Barry Paquin Roberge, los chipriotas Monsieur Doumani, los espectaculares Korean Men, la chica de la noche integrante también de Les Deuxluxes. Para cerrar, el ya mítico Cimafunk, nos hizo a todos sus mejores pacientes. 

El viernes fue un día de mujeres brillantes. Abrió la tarde con Jade Kholy, una show woman en potencia, también finalista de PB.  Seguida de otras dos espectaculares, la cubana Leyanis Valdés y la francesa Ëda que representaron el proyecto Women of the World. Eme Alfonso brilló esa noche con toda la energía de he puso en el escenario, con esa forma particular de conectarse directamente con sus ancestros a través de la voz y el canto. 

Una experiencia Afrosideral, una invocación directa a la raza, a la raíz, a lo étnico,  a lo verdadero fueron los beats que regaló Kumar en su vuelta a escenario cubano, uno de los rappers más reconocidos del hip-hop latino. Un momento para jamás olvidar junto a Rumbatá

Francisco el Hombre movilizó a La Habana en un espectáculo realmente único. No solo fue música fue interacción. Después de iLLBiLLy HiTEC junto a Lengualerta, Ozomatli hizo temblar a La Tropical. La mítica banda californiana supo tender el puente entre la música y los pueblos, y el show fue tan grande que terminó en el público. 

El último día demostró que la buena música no depende de los géneros, que la diversidad es la clave del éxito de HWM, que la selección de artistas es lo que hace único a este festival. Empezó con Los locos tristes, jonroneros de Primera Base en la categoría Mayores y terminó con el changüí de Elito Revé y su Charangón. En el intermedio estuvieron Yissy García & Bandancha, una verdadera tropa de brillantes. Telmary, como siempre, fue un mazazo, una mujer que tiene poco parangón en la historia, como se dice en buen cubano. 

Mientras, Diego Guerrero, abrió con elegancia flamenca la fila de artistas extranjeros. A Mental Abstrato, de Brasil, lo siguió Nomadic Massive, por segunda vez en HWM y ojalá que no por última. Vox Sambou realmente hizo una de las actuaciones más memorables de esta sexta entrega y dio paso al maestro Elito que cumplió lo prometido: “tremendo hala hala y tremendo traqueteo”. 

El resultado más importante de este HWM son las ganas de hacer, en 2020, si todas las condiciones lo permiten, la séptima edición de esta fiesta. HWM no es solo un festival, es una marca musical que vive todo el año. HWM es #unfestivalúnico porque tiene claro que #conmúsicatodosearregla. Sin muela, HWM es #candela!