Con esencia mestiza

Por Arlette Vasallo

Para Mestizar, un proyecto para el mundo desde las raíces de la música cubana.

Era una tarde como otra cualquiera, quizás lo único que tenía de especial era el hecho de que los cuatros pudieran hablar con la tranquilidad de ser cualquier día.  Surgió entonces la idea de crear un festival único, destinado a un público joven, pero tenía que mostrar la diversidad, nuestras propias raíces. Una mezcla de sonidos puros y ancestrales. Aunque no los hayamos escuchado nunca, los reconociéramos como nuestros.

Esta propuesta no es casual, pues Eme Alfonso a partir del proyecto Para Mestizar descubrió un universo nuevo que musicalizó con una canción.

“Havana World Music surgió a raíz de otro proyecto llamado Para Mestizar sobre diversidad cultural en Cuba, desde los primeros pobladores hasta sus descendientes y de cómo ellos reflejan su herencia cultural. Con Para Mestizar, a pesar de las experiencias vividas y el intercambio con varias manifestaciones nos preocupaba que solo llegara al público a través de un audiovisual. Fue entonces cuando nació la idea de reflejar todo esto estableciendo un diálogo directo a través de la música en vivo, qué mejor que hacer un festival en La Habana”, explica la cantante.

Para Mestizar, de Eme Alfonso resalta la rica diversidad cultural de Cuba, fue la semilla para lanzar Havana World Music. Recuerda que cuando surgió la idea vino acompañada de la necesidad de recibir las influencias de los géneros folclóricos de todo el mundo, no solo de Cuba, por lo que debía tener una proyección internacional.

“No conocía todos los grupos que encontré en ese camino, en ese viaje. Para mestizar fue un proyecto que duró prácticamente dos años. El festival nos dio la oportunidad y el modo de traer hasta acá a esas bandas desconocidas. Esto me permitió abrir la mente, encontrar música nueva, compartir y colaborar con otros artistas”.

Esta es la esencia que se multiplica durante los tres días de festival. Idea que generó un espacio diferente, con gente que prefiere lo alternativo, lo novedoso, lo identitario sobre lo que está de moda; un espacio donde se defienden nuevos conceptos.

Luego de seis años de música, fiesta y adversidades, los organizadores del HWM coinciden que su principal objetivo es promover la diversidad cultural a través de la música y favorecer el intercambio y conocimiento de propuestas musicales cubanas y extranjeras. Y al menos, en las ediciones anteriores lo han conseguido, integraron en sus escenarios a los artistas noveles, agrupaciones poco difundidas y a artistas cubanos y extranjeros.

Este año, bajo la esencia de este proyecto, se presentará Nengón-Kiribá. Esta agrupación mantiene viva las tradiciones primitivas, sones que están dentro de las células que dieron origen al son cubano y al repertorio de bailes campesinos tradicionales de Baracoa.

También la rumba de Muñequitos de Matanzas sacudirá los cuerpos de los asistentes. Baluarte de la música cubana, este conjunto es considerado por numerosos especialistas como uno de los mayores y mejores exponentes de la rumba en Cuba. Son una leyenda viviente de la música africana y se mantienen apegados a sus raíces Abakwa (Efik/Efo).